Opiniones

¿Conoces la poesía de Mireya? ¿Alguna vez la escuchaste y quieres contar cómo te hizo sentir? ¿Cómo definirías su estilo y su mayor potencial? Puedes usar el formulario de CONTACTO para enviarnos tu testimonio y lo publicaremos en esta sección. Sería estupendo que también enviaras una foto con la que acompañar esta opinión. Si gustas, la envías a dondesucedelamagia@gmail.com. ¡Gracias por poner tu magia a esta experiencia!

PEDRO YÁÑEZ, CANTOR POPULAR Y PAYADOR CHILENO, OPINANDO EN FACEBOOK EL 13-11-2017.

 

"Donde sucede la magia" es de los libros más bellos de poesía que he leído.


JOSETXO DEALZA PROLOGANDO EL POEMARIO "SECRETOS INVERTIDOS", QUE OFRECE ALGUNOS DE SUS POEMAS A "DONDE SUCEDE LA MAGIA". 

(Fragmento)

 

Entrar en la poesía de Mireya es como entrar en su estancia privada y ver en cada coma, en cada rima algún trozo de garganta exhibida al filo del acero, ese gesto de piel herida hecha palabra justa. Sientes que debes detener tus ojos, dejar de leer, como si cuajara la idea incómoda de ser un intruso que llega sin permiso y descubre un desorden íntimo. Pero te quedas y respiras ese aroma maldito que te dice que estas palabras están habitadas por alguien verdadero, que tiene bulto y que deja ahí sobre su cama deshecha ciertas prendas tiradas que proceden de su alma descolocada. En su expresión lírica se transparenta un lenguaje urgente, casi sin metáforas, sentido más que pensado. Una desenvoltura frágil y directa, casi alegre si no fuera porque los motivos que le arrastran son la soledad y la rebelión ante el fracaso sentimental. Lo notable es que lo acompaña con un talentoso cuidado por la rima y el ritmo, elementos no tan corrientes en la poesía contemporánea. Mireya tiene una voz sentida, sencilla, con una claridad poco común, nada solemne, entendiendo la solemnidad como el defecto más común entre gente de poemas. Pero este lado práctico no entierra su aliento que se revela en el desgarro y tiene peso. En mis tiempos jóvenes, cuando mirábamos una obra usábamos una expresión: “Tiene magma”, es decir: “tiene tripas” o tiene agallas”. Si hay fondo, la forma es un proceso de aprendizaje. Si hay forma sin fondo, hay trivialidad y manierismo. El fondo no se inventa. Te habita. Todo este circunloquio para qué. Para reiterar que la escritura de Mireya Machí tiene magma.

 

Josetxo Dealza

 

Escultor, ceramista y poeta.

Ibiza, España.


FERNANDO CORONADO, LECTOR DE MIREYA E ILUSTRADOR DE "DONDE SUCEDE LA MAGIA"

 

La poesía de Mireya revela valentía, atrevimiento, fuerza, sorpresa y humor. Es nueva siempre, porque ella está constantemente descubriendo el mundo, el interior y el de afuera, aunque a veces son lo mismo.

Tiene la arrogancia de hacer proposiciones casi deshonestas, vulnerando la paz que gobierna toda mente que se complace en su “zona de confort”. Y no hay nadie inmune. Todo aquel que lea o escuche su trabajo no podrá seguir respirando como lo hacía. Evolucionando entre lo técnico y lo filosófico, trata cualquier tema y lo convierte en algo más sustancioso, invitando a la reflexión, estimulando la imaginación y haciendo que, muchas veces, consideremos seriamente cambiar de opinión.

No escribe para una elite. Aspira a tener un público más amplio. Y no trabaja pensando en congratularse con nadie, es libre, desprejuiciada, honesta y siempre busca la verdad.

Mucha de su poesía es luminosa, porque propone liberarse de los dogmas y poner la fe en los recursos que cada uno guarda en su interior. Cuando menos, induce a mirar algo de nosotros que no habíamos hecho consciente.

Pero escribe de todo, de lo celestial y de lo mundano, del amor y la muerte, de lo telúrico y de la paz, de ángeles y demonios, en fin, del universo del que está hecha.

He aquí lo mejor de ella, después de varios premios. 

 

Fernando Coronado Andrade

 

Químico farmacéutico, terapeuta y artista.

Paine, Chile.

ÓSCAR ULLOA PROLOGANDO EL POEMARIO "ANHELOS DE UN ERIZO ALADO", LIBRO CUYOS POEMAS APARECEN EN "DONDE SUCEDE LA MAGIA".

 

Para leer a Mireya Machí y entrar en su mundo encantado de reinos sin coronas y calles violetas, es necesario estar dispuesto a empatizar con la otredad. Entender que ella y su poesía son para Chile y Latinoamérica una encarnación de la alteridad. La vívida presencia de la diferencia. Y no porque pertenezca al género femenino, españolísima y desafiante, en su patria interior de una Europa partida, ni porque bregue por un planeta mejor en la era de la comodidad; tampoco por su musical estructura casi neoclásica en rima y métrica, caballo de Troya de una poesía encabritada. Sino más bien por su irreductible honestidad y belleza, un habla sincera que la hace ser, en este imperio de hipocresías, profeta de un cosmos distinto, de una utopía antes no propuesta.

Voz inteligente que lidia, a menudo desde el humor, con la presencia constante de lo lejano, Mireya Machí se ríe de sí misma en el fondo de sus versos y esto es, como explica James Joyce en su Ulises, el verdadero arte de conocerse a uno mismo.

Voz femenina llena de pasión y gratitud, Machí es también reina y guerrera en su soledad amoblada de trampas sagradas que ella misma se formula, para salir, de manos del deseo, de sus laberintos soñados. Porque la expresión del deseo era, en sí misma, el antídoto. Y porque para ella, el amor no es un refugio en el otro, sino una medicina en el propio ser.

Esta independiente y original alteridad permite a la poetisa ofender y elogiar al mismo tiempo, en un acto de romanticismo insolente y provocador que arrasa con las graves tristezas prefabricadas a las que estamos acostumbrados los lectores del género. Impregnada de un platonismo fatalista, pero saludable y finalmente dichoso, la poesía de Mireya es el tránsito de una guerrera hacia la perfecta incertidumbre sin un ápice de temor. La aventura de existir en un viaje sin certezas.

Su corazón de poetisa envuelto en metafísicas espinas, anhelando ese abrazo que desafíe el dolor y al mismo tiempo orgulloso de reivindicarse sin necesidades, palpita con un optimismo radical y un misticismo subversivo. Mujer que se deshizo de sus máscaras y optó por vivir intensamente.

“Anhelos De Un Erizo Alado” es un poemario que asume de lleno la contradicción profundamente humanista y peligrosa de quien elige una y otra vez, el camino más difícil. Palabra honesta y llena de enigmáticas bellezas es, en sus abundantes méritos  poéticos, un viento cálido e inusual, una habitación perfumada de exóticas orquídeas para la Literatura Chilena.

 

Oscar Ulloa Arévalo

 

Periodista, escritor y poeta.

Rancagua, Chile.


MANUEL PÉREZ TAPIA, POETA Y ESTUDIANTE DE LITERATURA APORTA UN ENSAYO SOBRE "DONDE SUCEDE LA MAGIA"

 

La búsqueda de originalidad en la poesía de Mireya Machí

 

A Mireya la conocí hace menos de un año, a través de la hermosa actividad de Verso Vivo en Rancagua. Sin embargo, pareciera que ha pasado más tiempo, varios años. Creo que el tiempo real se ha trastocado con el tiempo poético que hemos compartido. Este hermoso hecho me hizo pedirle a Mireya un espacio para desentrañar su poesía; como estudiante de Licenciatura en Lengua y Literatura es para mí un imperativo ético, una manifestación artística y un acto de amistad el poder hablar hoy sobre la poesía de Mireya; el hacer justicia de nuestros artistas en vida, y no desterrarlos de la República como quería Platón, para luego venir a buscarlos cuando han muerto y su poesía es un testimonio una honda proclama de in/mortalidad. Respecto a eso, vengo a hacer también una apología a la teoría y al estudio literario, que no socava, sino que refuerza la experiencia del arte. Se suele usar despectivamente el término teoría: se suele usar cómo sinónimo de falsedad, de inconsistencia real, de un saber no valedero. “Bueno, teóricamente sí, pero…”, o “En la teoría eso quizá es cierto, pero en la práctica…” o “Pero te quedas en la pura teoría…”. El filósofo alemán Gadamer en su ensayo Elogio de la Teoría, retrotrae el término a su origen griego. Teoría era entonces un ideal de vida relacionado con el conocimiento, y sobre todo con la curiosidad, con el indagar y contemplar asombrado: “La felicidad más alta del hombre está en la <teoría pura>. Esto se manifiesta en el estar despierto, en ese milagro de nuestro ritmo vegetativo que significa para nosotros ver y pensar y a merced de ello, el <aquí>”. Pero con el advenimiento de los valores capitalistas, el ideal de “progreso” y el ideal liberal de la vida como satisfacción material hicieron que la “teoría” tuviera que validarse frente a la “práctica”; y la práctica es lo útil, lo que nos “sirve”. En este aspecto, el conocimiento válido, desde la Ilustración, ha sido la ciencia, y todo aquello que no pueda ser demostrado con hechos concretos, no se considera conocimiento, y por lo tanto queda fuera del ámbito de la verdad. No me cabe duda que el libro de Mireya problematiza esto. El estudio literario, de esta forma, no puede ser un acto de ciencia, ni “práctico”, que mira al arte y a la poesía como un objeto de estudio. Lo que me propongo hacer es dar una mirada (una de miles) sobre qué se lee en el libro de Mireya, más allá de las palabras escritas. Y quisiera partir con la idea principal donde arte y vida se mezclan. En el Anexo sobre viaje a Perú, el sr. Antón Ponce de León le da el encargo a Mireya de “usar su poesía para el despertar de conciencias”; pero la poesía no es un instrumento utilizable, ocurre que la poesía con su mecanismo mágico de significación despierta la conciencia en sí, sin que nadie la use. La poesía no son solo palabras bonitas que riman; Octavio Paz diría que la poesía de Mireya “vive en las capas más profundas del ser, en tanto que las ideologías y todo lo que llamamos ideas y opiniones constituyen los estratos más superficiales de la conciencia… El poema nos revela lo que somos y nos invita a ser a ser eso que somos… La creación consiste en un sacar a luz ciertas palabras inseparables de nuestro ser”. No podemos separar el arte de la vida de Mireya, está claro. Para el filósofo marxista Lefebvre, el arte moderno anunciaría la muerte el arte: pero está sentencia terrible significa que el arte se trasformará y ya no se escribirá el arte, sino que se vivirá. “Viviremos en vez de mirar o escuchar obras ajenas a la vida”. La poesía no es retórica ni copia de la realidad: es realidad misma, tan real como la teoría, como el conocimiento infantil que ve en cada cosa un descubrimiento, una capacidad de asombro infinita. Y el libro presenta una unidad muy lúcida, ya que ese anexo sobre Perú da una clave esencial de lectura; la idea que yo veo que articula el libro es aventurarse a salir de la zona de confort. Para la activista canadiense Naomi Klein, el capitalismo depravado de hoy no permite que construyamos nuestro espacio (cualquier espacio: físico, social, económico, espiritual, moral) y nos obliga a levantar fronteras, cada uno levanta sus propios apartheids de comodidad, que defiende desesperadamente, y que termina por esclavizarlo a uno sin necesidad de cadenas. Para Slavoj Zizek esa es la forma de dominación que ejerce el capitalismo actual: lleguemos a defender a muerte eso que nos esclaviza y deteriora. Salir de la zona de confort es una proclama que Mireya ha practicado, ya que viviendo en España, decidió aventurarse a esta Capitanía General llamada Chile, y luego ir una travesía increíble hasta el Perú. Salirse de la zona de confort significa un acto (doloroso) de libertad, que nos permite volver a nuestro origen. Ese es el ADN dormido que Mireya sospecha en el que está nuestra originalidad. Esa originalidad está, para Mireya, dentro de uno, como Dios, como todo misticismo. El poema Si Perú despierta lo que hace es dejar en claro que estamos dormidos, que nuestro potencial está reprimido, pero que tenemos todas las esperanzas intactas para despertar, despertar curiosamente hacia el sueño que se nos ha arrebatado tantos años. Octavio Paz en su libro Los hijos del limo concibe dos ideas de tiempo con la convivimos paradójicamente. Uno es el tiempo lineal o tiempo cristiano, ese tiempo que se mueve hacia adelante y que piensa siempre en el futuro que no llega (el progreso), pero para el cual solo importa el presente (Lefebvre concibe el futuro como aquello que corroe lo existente); el tiempo de la modernidad, que como el avance tecnológico no tiene memoria y descarta con desdén todo lo pasado. En la Antología ese tiempo es doloroso, y toda la etapa española (1994-2012) da cuenta de esa desesperanza por el tiempo. El otro tiempo que reconoce Paz es el tiempo cíclico; si para nosotros el futuro es lo nuevo, lo que vendrá, para los orientales el futuro es el pasado, es volver a beber de la fuente del tiempo original, tiempo primitivo, de magia, donde hay un equilibrio sano entre humano y naturaleza, donde no hay relaciones de dominación, sino de armonía. En el primer poema de la antología Una mañana (al bosque), ese “bosque de verdad” es, desde el inicio del poemario, el vislumbramiento de lo natural, lo puro, lo que no ha sido manchado por el progreso y la razón, que es natural y tiene vida y crece. En el poema hay un temor a que no haya bosques de verdad, que se hayan quemado; ante la pregunta de la hija por esa originalidad (ese tiempo de la infancia, no hay duda) el padre termina por responder “solo hay ceniza del bosque de mis tiempos”. El padre es víctima irreversible de ese tiempo lineal que convierte en ceniza todo lo pasado. Así, la caracterización de la etapa española es la de la reticencia a salir de la zona de confort, como en el poema Despedida, donde esa despedida no se desea, se sufre. Hay un sufrimiento ante esa posibilidad de salir, de liberarse, y el poema Herida muestra la herida de la “caducada inocencia”, caducidad de ese tiempo original, que hace que la voz del poema esté desolada, perdida en un enorme edificio (¿no es el edificio acaso la muestra contemporánea de la mega ciudades desprovistas de alma?). Sin embargo, en el poema Conocí tu cuerpo, se empieza a ver un deseo latente; conocer el cuerpo del otro (otro indeterminado) deja ver la necesidad de conocer lo “recién hecho”, eso original. Y al final del poema se deja ver el deseo expresado de esta forma: “nada más y nada menos que el pedazo de vida que no tengo”. Para el psicoanálisis, el deseo mueve todo lo humano por la carencia fundamental del humano, por algo que no se tiene. Esta condición es sumamente angustiante, por lo que ya en el poema Lo que queda se hace frente a esa condición “carente” del humano con un grito de esperanza y lucha: la voz del poema fracasa ante el mundo, ante los valores de este tiempo angustiante, pero ante ese fracaso se agrupa el “germen de la batalla”. Esta etapa española es la de amarrarse a la zona de confort (en el poema No hay lugar más hostil se lee claramente) pero la estadía es dolorosa, tanto que deja sin palabras, lo que equivale a decir que deja sin vida. Para Mireya negar la palabra es negar la vida, no cabe duda. Sin embargo el poema No te pido, que cierra esta etapa, deja ver el movimiento definitivo para salirse de la zona de confort, y la muerte es la que da esta enseñanza. La voz es la de un padre destrozado, débil, que le canta a su hija muerta, y parte el poema diciendo “no te pido que vuelvas”. Luego dice que le ruega que vuelva, pero vuelve a su posición inicial de aceptación: la aceptación de la muerte es tal vez lo más doloroso, pues implica salirse de la zona de la vida a la zona de la muerte estando vivo aun. A partir de este poema, vemos que la etapa chilena de Mireya se caracteriza no por un lamento, como en la primera etapa, sino por un ánimo de lucha inusitado y un encanto frente a las cosas. Eso que dije que era el modo de vida teórico, de redescubrir cada cosa y asombrarse, es lo que empieza a florecer en la voz poética, es el inicio de la búsqueda de la originalidad. El Erizo alado de Mireya es aquel que puede volar sin castigo, que es libre; es la mujer, que no necesita que la defiendan, pues dice “para amasar mi futuro tengo mi harina”, la que renuncia a que la sobreprotejan. El poema Su niña interior también es una hermosa apología a lo femenino. Hay lucha respecto a la femenino, y respecto a la sociedad también: para Mireya Chile es una herida, y en los poemas Chile, Saben las Calles y Tengo algo que decir, la lucha se encarna de forma que mediante la palabra, mediante la creación del poema, hay una forma de resistencia. El poema Tiempo empieza a mostrarnos el fin anhelado del tiempo lineal y el advenimiento del místico tiempo circular “cuatro, tres dos, uno… y ya está: el tiempo termina”. Este fin del tiempo significa una revaloración de la muerte: en los poemas Game Over y Lo de morirse la muerte no es el calvario de la separación, no es miedo, sino una puerta al cambio, ese cambio que tanto miedo producía al principio. Así, me parece que este pensamiento mueve a Mireya a su viaje a Perú: como la poesía es vida y la vida es poesía, este libro de poemas es un episodio de la increíble novela de Mireya. El episodio de su viaje viene a ser el concretar la suspensión de los valores del dinero y del oportunismo, el salir de la comodidad y aventurarse en viaje no impuesto por nadie, movida por esa búsqueda insaciable de despertar hacia el ritmo original de todas las cosas. 

 

Manuel Pérez Tapia

 

Poeta, Licenciado en Lengua y Literatura, primer premio en el Concurso Regional de poesía Óscar Castro, año 2015. 

Rancagua, Chile.

CARMEN CANET, CRÍTICA LITERARIA ESPAÑOLA, SOBRE "DONDE SUCEDE LA MAGIA". 

 

Donde sucede la magia es una antología poética ilustrada por varios artistas chilenos, los poemas son de Mireya Machí (Alginet, Valencia), residente en Chile desde 2013. El libro comienza con un prólogo de Lorenzo Silva que titula, “El cuaderno de la aventurera”, en donde comenta  la aventura que emprende Machí en su viaje de Europa a América, y que le recuerda a los antiguos exploradores. Dice Silva de la autora: “De ese viaje trata en buena medida esta antología poética…Nos habla de algunas cuestiones más, entre ellas de su condición de mujer, de poeta y de alma comprometida con el aprendizaje de su propia e irrenunciable verdad”. A continuación  una nota de la autora: “Algo sobre mí” donde nos narra sus experiencias vitales y literarias que vive paralelamente, para terminar con otra nota: “Sobre los ilustradores” que acompañan a sus poemas.

El volumen está estructurado en dos partes, primero una selección de su etapa española (199-2012) y otra selección de su etapa chilena (2013-2016), finalizando con un Epílogo.

 

Con todos estos ingredientes, la inercia, la aventura, el desafío y optar por salir del “área de confort”, la poeta nos presenta un libro donde sus poemas invitan al cambio, luchadora que como tantos jóvenes que terminan sus carreras y corren al extranjero en busca de otra vida. Sus versos remueven las emociones, su “yo” cuenta historias repletas de verdades con una gran carga de creatividad que resuelve con imágenes sugerentes que tienden al estímulo y a la provocación, hace que se remueva la conciencia. Su constante aprecio por la vida nos transporta a una poesía mística y trascendental, a veces, dentro de lo real. Hace una introspección en donde la empatía y el descubrimiento de tu propia personalidad es imprescindible para conocerse mejor. Y estos son sus objetivos, para así poder vivir mejor y más intensamente. Muestra de esto son sus poemas: ‘Cuídame’, ‘Herida’, ‘Aire’, entre numerosos. La ciudad chilena de Rancagua casi siempre de fondo y su voz de mujer comprometida envuelven el poemario (‘Mujer’, ‘Tengo algo que decir’, dan muestra de ello).

Con identidad propia, siempre cercana, con una poesía conversacional que la autora entrega a modo de un prospecto literario. Son versos terapeúticos, reparadores, en donde la armonía, el equilibrio, la conducta, un mundo en donde las emociones y la psicología se cruzan de una manera trascendental y buscada.

 

Mireya Machí, con su escritura vuelca su experiencia, nos cuenta y nos detalla el viaje de su vida, con sus tropiezos, sus paradas, sus esperas en andenes, pero siempre en ruta, emprendiendo otros viajes hacia otros lugares y con sus maletas repletas de palabras, dispuestas a continuar siempre. Es una búsqueda constante, sin caer en rutinas y con el enriquecimientos de conocer nuevos espacios y nuevas personas. Su poesía anima al camino continuo, a que el paso del tiempo por la existencia se haga de la mejor manera, con toda la pasión de vivir. Y aquí, y así es Donde sucede la magia.

 

                                                                                           Carmen Canet        

 

Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Granada. Docente, Escritora y Crítica literaria.

Granada, España.


HERNÁN MORÁN ANALIZANDO "ANHELOS DE UN ERIZO ALADO" LIBRO CUYOS POEMAS APARECEN EN "DONDE SUCEDE LA MAGIA"

 

¿Una reina con vocación de guerrera o una guerrera con vocación de reina?

Mireya Machí, poeta española y habitante actual de esta tierra del fin del mundo, nos propone una poesía inmensamente sugerente, envolvente y cargada de imágenes sonoras que difícilmente un buen lector podría obviar.

Quien habla, desde el mundo de Mireya, parece hacerlo a ratos; desde lo subterráneo y lo invisible. Al mismo tiempo, la dimensión locucionaria de su apuesta rítmica y armoniosa se nutre de voces e imágenes que tanto inquietan como seducen.

La transparentación de un secreto íntimo de mujer, el sueño y el deseo por encontrar a alguien con quien poder sentirse libre y amada. Bien amada…

El autorreconocimiento de vivir en dos planos, uno de ellos, filoso y peligroso, el otro, amable, dulce y blando. Una mujer que se erige emancipada contra las posturas que encarcelan la alteridad femenina. Canto libertario y dignificante del ser femenino que confía en sus alas como la tenca en su vaivén aéreo.

Sueños de un erizo alado e una invitación a supurar la herida del descontento basado en la queja sesgada de género…El fundamento esencial del compañero de ruta y de ensueño, la sombra subterránea de una figura a quien proteger, amar y acompañar en cada etapa de la vida en la que se transparenta un sueño en realidad.

Aire, como el imaginario territorio de una reina poderosa en busca de un amor. Poema autorreferencial en que la hablante se ve a sí misma como hija de los astros, como una semilla galáctica entregada al serpenteo y sangoloteo del viento.

Como un terremoto, se entrega a la naturaleza en una analogía sísmica con el ser humano…

El infinito al alcance de una mano que revela la confianza de una hija de las estrellas, de alguien que está consciente de su poder como diosa, amante de todas las formas transparentes de la vida, que descubre que fuerzas milenarias y extra naturales mueven el ejercicio de la carne y la voluntad humana.

La mentira y verdad literaria, la ficción profunda de una hablante que desea encontrar las fronteras de lo creíble, en un drama de la epistemológica posición del poeta que se plantea el sentido de la vida.

Niña interior que devela una hermosa reencarnación de un ser en otro, genial postura humana que como una transeúnte ligera, expresa y sintetiza la herencia de la que somos parte y que sostiene nuestra existencia en el tiempo.

 

Hernán Morán

 

Escritor, músico, cineasta, presidente Unión de Escritores de Rancagua, director Revista Viandante Literario, director Colegio Tía Mónica, profesor Universidad Aconcagua. 

Rancagua, Chile.


PAMELA, ESTUDIANTE DEL COLEGIO PUMAHUE DE PUERTO MONTT, CHILE. 

 

"Hoy en el café literario del Colegio Pumahue de Puerto Montt, me acerqué a ti para decirte cuan emocionada estaba por cada poema que leíste, espero me recuerdes, recuerdes a aquella chica que con los ojos llenos de lágrimas te decía cuánto la inspiraste para seguir con lo que ama (la literatura). Quería decirte que me siento orgullosa de ti a pesar de no conocerte por completo, acabas de ganar una admiradora y si algún día llegase a escribir un libro te aseguro que estarás en mi dedicatoria. Espero mantener el contacto contigo, porque la verdad necesitaba conocer a alguien como tú. He conocido a varios escritores pero eres la única que ha logrado llegar con cada palabra a lo mas profundo de mi alma, simplemente gracias por venir. Pamela." 30 Agosto 2017.


EDUARDO PÉREZ, ÁVIDO LECTOR DE POESÍA, MIEMBRO DE DOS GRUPOS DE LECTURA EN BENICASSIM, CASTELLÓN.  

 

Cuidadora de almas y de haciendas, Mireya, he disfrutado de tu obra poética, y me conmocionó como en mi juventud Tagore, como en mi madurez Salinas, como en todo tiempo Juan Ramon J., Lorca, Neruda... pero como tú reconoces, elaborada tu obra con resonancias de Sabina, Fitipaldis o Estopa.

Las 42 poesías me han gustado y entresaco algunas especiales para mí:  

"Delirios de trapense", "Cuando digo amigo", "Porque no viene primero", "Su niña interior", "Lo de morirse" , "Ho'oponopono" y "Renacer".

Espero me des pistas para "hacerme" con tu producción publicada chilena.

 

Eduardo Pérez.

Benicàssim, Castellón, España.


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