Un Premio Planeta en nuestro prólogo: Lorenzo Silva

El Premio Planeta de novela es un premio literario que se concede en Barcelona, España, desde 1952 a la mejor obra inédita elegida por editorial Planeta (perteneciente al Grupo Planeta). Fue creado por José Manuel Lara Hernández. 

Es uno de los premios literarios mejor dotados del mundo, sólo por detrás del Premio Nobel de Literatura, con 601.000 € para el ganador y 150.250 € para el finalista. Se falla cada 15 de octubre, festividad de Santa Teresa (onomástica de la esposa del fundador, María Teresa Bosch).


¿Quién es él?

Lorenzo Silva Amador nació el 7 de junio de 1966 en Madrid (España) con ascendencias andaluzas y salmantinas. Hijo de militar, residió en Getafe tras ser su padre destinado a esta ciudad.

Antes de dedicarse profesionalmente a la literatura, Silva estudió Derecho y ejerció la abogacía y la asesoría fiscal. Publicó su primer libro a mediados de los años 90, “Noviembre Sin Violetas” (1995).

Más tarde aparecieron títulos como “La Sustancia Interior” (1996), “La Flaqueza Del Bolchevique” (1997), historia de un hombre gris que cambia su vida tras un accidente de circulación por la que fue finalista del Premio Nadal, “Algún Día, Cuando Pueda Llevarte A Varsovia” (1997), “El Lejano País De Los Estanques” (1998), primera ocasión en la que aparecieron los personajes de Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro, “El Cazador Del Desierto” (1998), “El Ángel Oculto” (1999), “El Urinario” (1999) o “Viajes Escritos y Escritos Viajeros” (2000).

Por su novela “El Alquimista Impaciente (2000), novela con el protagonismo de los citados guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, ganó el Premio Nadal y que también fue llevada al cine. Después de conseguir este galardón, Silva escribió nuevos libros de la serie Bevilacqua/Chamorro: “La Niebla y La Doncella” (2000), la recopilación de novelas cortas “Nadie Vale Más Que Otro” (2004), “La Reina Sin Espejo” (2005), “La Estrategia Del Agua” (2010), “La Marca Del Meridiano” (2012), novela por la que ganó el Premio Planeta, y “Los Cuerpos Extraños” (2014).

“La Lluvia De París” (2000), “El Nombre De Los Nuestros” (2001), “La Isla Del Fin De La Suerte” (2001), “Laura y El Corazón De Las Cosas” (2002), “Los Amores Lunáticos” (2002), el libro de relatos “El Déspota Adolescente” (2003), “Carta Blanca” (2004), novela que se traslada de la Guerra del Rif a la Guerra Civil Española, “Líneas De Sombra” (2005), “En Tierra Extraña, En Tierra Propia” (2006), “Pablo y Los Malos” (2006), el ensayo “Y Al Final La Guerra: La Aventura De Las Tropas Españolas En Irak” (2006) o “El Blog Del Inquisidor” (2008) son otros títulos de su prolífica obra.

Sus últimas novela son “Música Para Feos” (2015), “Donde Los Escorpiones” (2016) y "Recordarán tu nombre" (2017).

Su obra haya sido traducida al ruso, francés, alemán, italiano, catalán, portugués, danés, checo y árabe.

 

OTROS DATOS

Obtenidos de www.elbibliofiloenmascarado.com

 

Otros honores, quizá más personales, son el haber sido nombrado Guardia Civil Honorario, en el año 2010 o Socio de Honor de la biblioteca pública de Carabanchel, en 2012.

 

Lorenzo Silva es un escritor de gran sensibilidad a la vez que incisivo en su narrativa, capaz de contar historias te que absorben desde la primera línea. Pero también es un hombre inquieto, que desarrolla otras muchas actividades, además de la narrativa. Es autor de guiones, colabora en prensa y revistas, y también podemos oírle como comentarista de radio. Imparte clase de Derecho Empresarial en cursos de postgrado o de narrativa en el Centro de Poesía José Hierro, en Getafe. Desde 2008 es comisario del Festival de Novela Policíaca Getafe Negro y, en dos ocasiones, de Santiago Negro, Festival de Novela Negra de Santiago de Chile.

 

Muy activo en las redes sociales, como Twitter , Facebook , mantiene un blog dedicado a sus lectores, Los trabajos y los días y tiene una página Web en la que te puedes pasar horas navegando.

 

Emprendedor incansable ha creado, junto con su mujer, la editorial Playa de Akaba, una pequeña empresa para ayudar a escritores noveles. Editorial con la que han decidido asumir la publicación en España de "Donde sucede la magia", prevista para diciembre de 2017. 

¿Qué dice del libro?

El cuaderno de la aventurera

 

Mireya Machí, a quien tengo la suerte de conocer y tratar desde hace quince años largos, es una aventurera en el mejor sentido de la palabra: alguien que se aventura allí donde no sabe lo que hay, allí donde todavía puede descubrirse algo a sí misma y de paso, para eso lleva cuaderno, descubrírnoslo al resto. Me recuerda a veces a aquellos exploradores de hace quinientos años, como el ilustre Alvar Núñez Cabeza de Vaca, otro temerario que también llevaba cuaderno y apuntó cosas sustanciosas acerca de sus correrías. Un tipo que después de naufragar en la bahía de Tampa, por falta de cartas de navegación de esas aguas inexploradas, en lugar de achantarse y volverse resolvió seguir adelante en su afán de «descubrir». Y vaya si descubrió.

 

Mireya, que también es viajera, como Cabeza de Vaca, y también decidió, como él, cruzar un día el océano y mudarse de Europa a América, se me antoja más parecida a este que a otros grandes personajes históricos de la empresa ultramarina de la Corona de Castilla; ese alarde que cambió el mundo, no siempre para bien, aunque tampoco siempre para mal (puede atestiguarlo la propia Mireya, en las muchas personas con las que ha podido entenderse en la lengua de Cervantes, que es una patria común para cientos de millones de personas y, como tal, una aportación extraordinaria a la paz y la armonía del mundo). Ella no ha conquistado imperios, depuesto incas o Moctezumas a sangre y fuego, como Pizarro o Cortés; más bien, como Cabeza de Vaca, se ha dejado conquistar por lo descubierto, ha dejado que América la deshiciera y la rehiciera nueva, más rica, más sabia, más valiente, más conforme consigo y con los demás.

 

De ese viaje trata en buena medida esta antología poética,  quizá pudiera decirse que es su asunto principal: de cómo una valenciana de Alginet se acabó haciendo chilena de corazón y peruana de alma (o puede que sea al revés, el orden de los factores no altera el producto), y al filo y al abrigo de los Andes aprendió a reconectar con la tierra de la que nació y en la que abriga la firme fe de pervivir, sea cual sea la manera, sin morirse nunca. Pero también nos habla de algunas cuestiones más, entre ellas de su condición de mujer, de poeta y de alma comprometida con el aprendizaje de su propia e irrenunciable verdad, con el hallazgo del bien que nos acecha por doquier, cuando abdicamos de nuestros miedos, nuestros recelos y nuestras satisfacciones para  conocer la criatura solitaria y desnuda, libre e inmortal que todos llevamos dentro, aunque algunos prefieran creerse trabados al tablado de unas posesiones aparatosas y perecederas.

 

Todo eso es lo que lleva a la poeta que habla en estas páginas a apostar a «que el final sea una fiesta», o a anunciarle a quien se confunda con ella, entera y desafiante: «Hay caballero con aire imprudente / que viene a salvarme del peligro / hasta ver que yo sola me atino / escapando de torres y grilletes». Eso es, también, y por contraste, lo que la empuja a escribir dos veces este verso: «lo siento, perdóname, te amo, gracias». Porque hay algo, entre toda la soledad, todas las oportunidades perdidas y todos los caminos equivocados, que nos condujo a ser la aventura y el cuaderno, la vida y la memoria: este don que hemos de amar y agradecer en tanto nos acompañe, que podría ser todo el tiempo, si somos capaces de creer en él y defenderlo.

 

 

Lorenzo Silva, Illescas, 6 de agosto de 2017